El Bienestar físico, mental, emocional y social

Pirámide del Bienestar

Tradicionalmente se había considerado a la salud como ausencia de enfermedad. En 1.947 la OMS la definió como “un estado de completo bienestar, físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedades”.

El bienestar físico se da cuando la persona siente que ninguno de sus órganos o funciones están menoscabados; el cuerpo funciona eficientemente y hay una capacidad física apropiada para responder ante diversos desafíos de la actividad vital de cada uno.

El bienestar mental se manifiesta a través de ciertas habilidades: a) Aprender y tener capacidad intelectual. b) Procesar información y actuar conforme a ella. c) Discernir sobre valores y creencias. d) Tomar decisiones bien pensadas y ponerlas en práctica. e) Comprender nuevas ideas.

El Bienestar emocional -no mencionado por la OMS- consiste en la habilidad de manejar las emociones; esto no significa reprimirlas sino en sentirse cómodo al manifestarlas y hacerlo de forma apropiada. Una realidad es que las personas con capacidad para resolver los conflictos y las tensiones, y además flexibles, disfrutan más de la vida.

El bienestar social podríamos decir que es una noción que surge en respuesta a la llamada “cuestión social”. Esta última aparece en el siglo XIX, y está relacionada con los sufrimientos de la clase trabajadora a consecuencia de la revolución industrial. Se hicieron eco de ella, intelectuales, políticos y religiosos. Según mi opinión, es complejo de acotar, pues afecta a las relaciones que una persona mantiene con cada aspecto de su vida. Es tal su importancia que prefiero hacer un breve recorrido histórico para entenderlo mejor.

Bienestar físico y mental

- En el primer tercio del siglo XIX en plena revolución industrial británica, se constata la relación causa efecto entre la pobreza y la enfermedad.

a) Las duras condiciones de los trabajadores textiles en el Reino Unido se han considerado la causa de su mortalidad prematura b) Las epidemias de la población que vivía a las orillas del Támesis londinense eran consecuencia de la falta de higiene y malas condiciones de vida (John Snow -antecesor de la epidemiología moderna- respondiendo a una pregunta del gobierno británico)

- En la Alemania de 1.848, en pleno clima revolucionario europeo, Rudolf Virchow -padre de la teoría celular y activista político- concluyó que los aspectos socio económicos eran claves en la epidemia de tifus que afectaba a los obreros de la Alta Silesia, y que los tratamientos médicos servían de poco. “La salud no es un problema médico. La salud es la otra cara de un problema de naturaleza política” -respondió Virchow, al solicitarle el gobierno de Bismarck un plan para mejorar la salud- “Hay que incluir reformas sociales radicales”, “democracia completa y sin restricciones”; “la educación, la libertad y la prosperidad”. “La medicina es una ciencia social y la política no es más que medicina a gran escala” era la opinión de Virchow.

- Ya en el 1er tercio del siglo XX, Thomas McKeown, médico escocés, vino a demostrar que la reducción de la tuberculosis era consecuencia de medidas sociales y sanitarias, no médicas.

- En los años 40 del pasado siglo, Henry Sigerist estableció la noción de Promoción de la Salud: “La salud se promueve proporcionando condiciones de vida decentes; buenas condiciones de trabajo, educación, cultura física y formas de esparcimiento y descanso”.

- La Doctrina Social de la Iglesia abordó el problema a partir de León XIII y su encíclica “Rerum Novarum” (1.891) y Pío XI -Quadragesimo Anno (1.937) y Divini Redemtoris (1.937). Donde se establecen los principios rectores de la Doctrina, entre ellos, la dignidad de la persona sobre cualquier otro aspecto y la primacía del bien común.

Los antecedentes citados crearon el caldo de cultivo para que la OMS cambiara la definición de salud en 1.947, incluyendo en ella un concepto tan amplio como el Bienestar Social.